Pauta Global

Un blog sobre Economía Política Internacional

Las Islas Malvinas antes de la guerra

 

 

A 30 años de la guerra de Malvinas muchas son las investigaciones, debates y reflexiones. Las discusiones se encienden rápidamente y con frecuencia el tema suele centrarse en 1982. Me sorprende que incluso académicos de las Relaciones Internacionales hagan a un lado la historia, para darle lugar destacado – otra vez –al trágico enfrentamiento. ¿Por qué ustedes, los argentinos, quieren tanto esas islitas? ¿Cómo se les ocurrió enfrentarse con una potencia naval como Inglaterra? ¿Ustedes realmente piensan que les van a devolver las Malvinas? ¿Vos irías a combatir por las Islas?, me preguntan. Pocas veces respondo con seriedad. Es un tema largo, complicado y aunque no quiera, me afecta. Creo que, de algún modo, nos afecta a todos los argentinos.

Sin embargo, dada la fecha, la coyuntura actual y mis ganas, preparé una breve (pero didáctica) explicación de los hechos que nos llevan a los argentinos a seguir exigiendo la soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur. Voy a comenzar por el descubrimiento, avanzar sobre los problemas comerciales entre España e Inglaterra de 1700, explicar la primera colonia de origen francés, el subsiguiente retiro de Francia, la posesión española, la colonia inglesa y su expulsión, mencionaré algunos tratados y luego el problema de la naciente Argentina, conocida entonces como Provincias Unidas del Rio de La Plata. Seguiré por la función de los Estados Unidos a favor de Inglaterra, la invasión inglesa y finalmente, el comienzo del reclamo argentino ante el mundo.

Espero con esto homenajear al pueblo en su lucha por las Malvinas, y en especial a los ex combatientes.

 

 

De economía y otras estrategias

 

A diferencia del ¨descubrimiento¨ del continente americano, en las islas Malvinas no había población autóctona. Las duras condiciones climáticas, la distancia y la falta de conocimientos marítimos de las poblaciones continentales la mantuvieron desconocida hasta entrado el siglo XVI. Los relatos sobre su hallazgo nos hablan de cinco posibles descubridores. El primero sería Américo Vespucci, quien en 1502 desembarcó desde Lisboa y que por casualidad habría dado con las Islas. Sus descripciones son poco precisas y bastante confusas, por lo que no es tomado muy seriamente por los historiados. Lo mismo pasa con Magallanes, que en 1520 hace de la misma manera alusión a un paraje hostil, sin mucho más detalle. Ya en 1540, Alonso Camargo, a cargo de la nave española Incógnita, partió desde Sevilla y dio claras muestras de estar en frente de las Malvinas. Según Goebel y Destefani[i], Camargo es apuntado como el más probable descubridor. Por otra parte, en 1592, el inglés John Davis, a mando del Desire se proclamó también descubridor de las Islas. Sin embargo, esta versión es dudosa ya que los detalles y las descripciones de la expedición son imprecisos pero sobre todo porque aparecieron después de los relatos del holandés Sebalt de Weert, que en 1600 llegó a las islas, y que es considerado como el que dio el primer avistaje comprobado y no objetado.  Lo mismo pasa con el segundo inglés que dijo haber descubierto las islas, Richard Hawkind, quien habría llegado en 1594, pero que sólo lo contó después de 1600, usando palabras de Sebalt de Weert.

Las expediciones con diferentes banderas continuaron durante 130 años, hasta que en 1730, las Malvinas toman por primera vez importancia estratégica.  Por estos años, el Imperio español y el británico mantenían serios conflictos comerciales. Inglaterra en su afán de mejorar su situación económica, preparó dos expediciones a América, una destinada a los ¨mares del sur¨, desde donde pretendían atacar Buenos Aires y otra a las costas del Pacífico, donde querían tomar Panamá. Las rutas no fueron fáciles y los barcos ingleses decidieron cambiarlas hacia Filipinas, de donde volvieron con un buen botín.

Por entonces, el almirante Anson, mandó una carta a la corona inglesa, en donde propone como ¨prioridad absoluta para Inglaterra poseer una base naval en algún punto del sur de Brasil¨, pudiendo ser este, las islas Pepys o las Malvinas. En 1749, Anson asume como Oficial ejecutivo principal del Almirantazgo y ordena inmediatamente una expedición. El embajador español se enteró y protestó ante Londres, siendo ésta la primera vez en que las Malvinas entran en discusión diplomática. Por su parte, Inglaterra contestó que la expedición tenía fines científicos, pero mismo así le fue negado el permiso.  Dado a que Inglaterra tenía otros problemas internos, no insistió.

Por otra parte, Francia también estaba arruinada. La guerra de los Siete Años (1756- 1763) le había salido muy cara. Por eso intentó reconstruir su imperio a costas de España, que también andaba mal de cuentas. Ya había perdido Florida y el este del Mississipi. Viendo esta debilidad, Francia desembarca en la Isla Soledad en enero de 1764, estableciendo la primera colonia a la que llamaron Puerto Louis, en honor al rey francés, Luis XV. Allí se instalaron 150 colonos. Seis meses después España supo de la colonia y empezó las negociaciones con Francia. El acuerdo resultante terminó en una indemnización de España a Francia de 618 mil libras esterlinas para que se retirasen. A partir de entonces los franceses nunca más reclamaron derechos sobre las Islas.

Es así que en 1767, el imperio español se hace cargo formalmente de Puerto Louis, al que cambió su nombre por el de Puerto Soledad, dependiente ahora de la gobernación de Buenos Aires, a cargo de Francisco Bucarelli. Como gobernador de la colonia fue nombrado, Felipe Ruiz Puente.

Sin embargo, en 1764 Inglaterra, despachó en secreto absoluto, una expedición bajo el mando del comodoro John Byron, que un año después se establece en el noroeste de la Isla y bautiza como Puerto Egmont. Byron escribió: “Tomo posesión de este puerto y de las islas adyacentes en nombre de su Majestad el Rey Jorge III de Gran Bretaña, y las nombró Islas Falkland”. Hasta el momento, nada sabían los ingleses sobre la colonia francesa. En 1766 arribó otra expedición inglesa que a fin de ese año se encontraría con los franceses.

Viendo este escenario, en 1768, la corte española le exigió al gobernador de Buenos Aires, Francisco Bucarelli que expulsara inmediatamente a los ingleses. Desde Montevideo, Bucarelli organiza su flota y el 10 de junio de 1768 los expulsó. Este acto fue tomado por Inglaterra como un agravio al honor. Inglaterra y España se prepararon entonces para la guerra. España contaba con el apoyo de Francia, que tras el Pacto de Familia, se veía obligada a participar a su favor. Pero Francia no tenía interés ni capacidad económica para involucrarse en otra guerra. Viendo estas dudas, España decidió negociar.

El rey español, Carlos III accedió entonces a devolver a la corona inglesa el puerto Egmont, si éstos respetaban la soberanía española en las Islas. Tras la firma del acuerdo España fijó su soberanía. Pese a esto, los ingleses sólo se retiraron tres años después, y no por respetar el acuerdo, sino porque una profunda crisis económica los obligó. Antes de zarpar dejaron la siguiente placa:

 

Sepan todas las naciones, que las islas Falkland, con este fuerte, los almacenes, desembarcaderos, puertos naturales, bahías y caletas a ellas pertenecientes, son de exclusivo derecho y propiedad de su más sagrada Majestad Jorge III, Rey de Gran Bretaña, Francia e Irlanda, Defensor de la Fe, etc. En testimonio de lo cual, es colocada esta placa, y los colores de Su Majestad Británica dejamos flameando como signo de posesión por S. W. Clayton, Oficial Comandante de las Islas Falklands. A.D. 1774

A partir de entonces y hasta 1811, el imperio español ejerció administración absoluta e ininterrumpida. Actuaron 18 gobernadores, anualmente se enviaba un barco con provisiones desde Montevideo, y si bien no había colonos, había población militar: oficiales y tropas, y además prisioneros.

Es importante destacar que tras la Convención de San Lorenzo o Nootka Sound, de agosto de 1790, España e Inglaterra ponen fin a enfrentamientos coloniales, tratado que repercute en el conflicto de las Malvinas. Mediante este, los ingleses tenían permiso de comerciar en el Pacífico, podían navegar y pescar libremente después de diez leguas de la costa. Además ambos países se comprometían a no formar nuevas colonias y asumían que aquello ocupado, permanecería en status quo. Por lo que Inglaterra reconoce la soberanía española en todos sus territorios, por extensión, las Malvinas.

Durante estos años ya comienzan a gestarse las revoluciones que darían lugar a la Revolución de Mayo y posterior independencia de las Provincias Unidas del Rio de la Plata. Fue por este motivo que el gobernador de Montevideo llamó a las tropas malvinenses a luchar contra la revolución, dejando las Islas desocupadas luego de 37 años de ocupación indiscutida.

 

 

La mano de Estados Unidos

 

En 1820 el gobierno de las Provincias Unidas del Rio de La Plata dio su primera muestra de soberanía en las Islas. Envió a la fragata Heroína, a cargo del coronel Daniel Jewett, quien formalizó la posesión evocando el principio Uti Possidetis, que define la soberanía territorial en base a antiguos límites administrativos coloniales. Por este principio, quedó prohibida la caza y la pesca de buques extranjeros. Caso contrario serían llevados a Buenos Aires.

Este decreto fue publicado en Estados Unidos, España, Francia y Reino Unido, éste último no protestó.  Además en 1825, varios países firmaron con las Provincias Unidas, Tratados de Amistad, Comercio y Navegación, en donde reconocen la independencia de la joven Argentina y de todos los territorios soberanos, incluidos las Islas. Acá tampoco hubo protestas inglesas.

En 1823 fue designado como gobernador Pablo Arigueti, quien concedió derechos de exploración vacuna y de pesca a Jorge Pacheco y Luis Vernet. Pacheco desistió de vivir en la Isla en cuanto Vernet, un francés naturalizado argentino, se estableció en ellas y fue nombrado Primer comandante político y militar de las Islas.

 

Cuando por la gloriosa revolución del 25 de mayo de 1810 se separaron estas provincias de la dominación de la Metrópoli, la España tenía una posesión material en las islas Malvinas, y de todas las demás que rodean al Cabo de Hornos, incluso la que se conoce bajo la denominación de Tierra del Fuego, hallándose justificada aquella posesión por el derecho del primer ocupante, por el consentimiento de las principales potencias marítimas de Europa y por la cercanía de estas islas al Continente que formaba el Virreynato de Buenos Aires, de cuyo Gobierno dependían. Por esta razón, habiendo entrado el Gobierno de la República en la sucesión de todos los derechos que tenía sobre estas Provincias la antigua metrópoli, y de que gozaban sus virreyes, ha seguido ejerciendo actos de dominio en dichas islas, sus puertos y costas a pesar de que las circunstancias no han permitido ahora dar a aquella parte del territorio de la República, la atención y cuidados que su importancia exige, pero siendo necesario no demorar por más tiempo las medidas que pueden poner a cubierto los derechos de la República, haciéndole al mismo tiempo gozar de las ventajas que pueden dar los productos de aquellas islas, y asegurando la protección debida a su población; el Gobierno ha acordado y decreta:

Artículo 1°: Las islas Malvinas y las adyacentes al Cabo de Hornos en el Mar Atlántico, serán regidas por un Comandante Político y Militar, nombrado inmediatamente por el Gobierno de la República…[ii]

Tras este decreto, resurge el interés británico en las Islas y la protesta en la voz del Cónsul general Woodbine Parish.

Mientras tanto, los pesqueros no tomaron en serio el aviso argentino que prohibía la pesca. Es así que el gobierno de las Provincias Unidas capturó tres barcos de bandera estadounidense: el Harriet, el Superior y el Breakwater. Esta acción tuvo consecuencias dramáticas a los intereses argentinos.

Por empezar el Cónsul estadounidense, George W. Slacum reclamó fervientemente, dijo no reconocer la autoridad de Vernet, desconocer la soberanía argentina en la isla y por ende rechazar la prohibición de pesca y caza. Además, Slacum tenía muy poco respeto por la nueva nación. Prueba de ellos son cartas que mantiene con ingleses en donde se refiere despectivamente al gobierno argentino, que llama de piratas e indios, entre otras cosas. Además recomienda a Inglaterra nunca renunciar a sus ¨legítimos¨ derechos y por último aconseja a su propio gobierno ¨aumentar inmediatamente nuestras fuerzas en este Rio (de la Plata)¨.

El gobierno estadounidense escuchó y en diciembre de 1831 llegó a las Malvinas, el buque Lexington ostentando bandera francesa. Tomó prisioneros y los dejó en Montevideo, declarando las Islas Res Nullis, es decir, libre de todo gobierno.

La protesta de Buenos Aires no demoró en llegar, exigiendo que Slucum fuera reemplazado y suspendió contactos con él. Estados Unidos cambió al representante. Puso en su lugar a Francis Baylies, quien sólo agravó los errores de su predecesor. Esto llevó a la ruptura de relaciones entre Argentina y Estados Unidos por 11 años.

Es interesante saber qué pensaba el gobierno estadounidense de Argentina por esos años. Así, por ejemplo, le escribía Baylies al Secretario Livingston en una carta “private & confidential”:

 

Señor, es una verdad y una tristeza que la gente de estas regiones no tenga idea de ese sentimiento que nosotros llamamos amor al país- la tarea de gobierno es un trabajo y sus cargos son considerados como una clase de empleo para enriquecerse- una suerte de licencia para recibir sobornos. No hay ni consistencia, ni estabilidad, o libertad en esa República Argentina. Las revoluciones de esta gente son insurgencias. Su saber son la chicanería y el engaño (chicanery and trick)- su patriotismo una jactancia, su libertad una farsa- una tribu de Indios bien organizada tiene mejores nociones de ley nacional, derechos populares y política interna.[iii]

Mientras estos cables de Wikileaks daban vueltas, Argentina intentaba ejercer su soberanía en las Islas y organizar su vida política. En 1832 mandó al mayor Esteban Mestivier a bordo del Sarandí, como nuevo gobernador de las Malvinas. Estados Unidos, opinó que este era un acto de ¨negación directa¨ ante los derechos ingleses y además ¨ineficaz¨. Por lo de ineficaz, tan equivocados no estaban. Un levantamiento de las tropas argentinas, terminó en el asesinato del mayor Mestivier. En su lugar fue enviado José Maria Pinedo, que una vez restaurado el orden fue nombrado nuevo gobernador.

Toda esta situación era propicia a los intereses ingleses. Argentina era un país nuevo, desorganizado, con innumerables problemas internos. Las Islas estaban ocupadas por un puñado de argentinos, cuya capacidad defensiva no podría lidiar nunca con la ofensiva inglesa.

Así fue que en diciembre de 1833, Pinedo y los habitantes argentinos fueron expulsados de las Islas tras el arribo a Puerto Egmont, de la corbeta Clio y más tarde del Tyne.

El historial de reclamos argentinos comienza con la Protesta de Manuel Moreno, en ese momento representante nacional ante el gobierno inglés, que data del 17 de junio de 1833 y que iniciaba así:

 

Las Provincias Unidas del Río de la Plata, como comunidad política independiente, reconocida por Gran Bretaña y otros estados, sucedió a España en los derechos territoriales de ésta en esa jurisdicción. Las Malvinas habían sido claramente patrimonio de la Corona española. Por lo tanto, dado que la soberanía española sobre las islas había cesado por la independencia de sus territorios en América, Gran Bretaña no tenía derecho a reclamo alguno, por derechos ya extinguidos.[iv]

Pese a esto, la ocupación inglesa es desde entonces ininterrumpida.

Las causas que llevaron a la última dictadura argentina al conflicto bélico contra Inglaterra, respondieron a un evidente manotazo de ahogado. Un groso error de cálculo, un importante retroceso en cuestiones diplomáticas, una tragedia para miles de familias. En fin, el resto de la historia ya la conocemos.

 

 


[i]  CISNEROS, Andrés. ESCUDÉ, Carlos. Historia General de las Relaciones Exteriores de la Argentina. Editorial Iberoamérica, pp 41

[ii] DESTEFANI, Laurio H. Malvinas Georgias Y Sandwich Del Sur ante el Conflicto con Gran Bretaña. Buenos Aires 1982, pp 80-81

[iii] MANNING, Alex. The Falklands War – A Military History, pp135

[iv] PERL, Raphael. The Falkland Islands Dispute in International Law and Politics: A Documentary Sourcebook. Dobbs Ferry, New York: Oceana Publications, 1983, pp 318-319

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4 comentarios el “Las Islas Malvinas antes de la guerra

  1. marta angelina velazquez
    abril 3, 2012

    Te confieso que,aunque la historia sea esclarecedora, de fácil entendimiento, no será el conocimiento un proceso que garantize nuestros derechos, sobre las islas.
    Que tremendo nuestro destino, me acuerdo de mi primaria , donde ya comenzamos a declarar nuestros derechos con dibujos del mapa de la soberania Argentina , donde , con letra bonita decia ” LAS ISLAS MALVINAS SON ARGENTINAS”y es talvez, porque la calcaron em mi pecho , en el lugar de mis profundas emociones , en mi corazón,y es por eso que en una misma voz, al unísono ,junto com mis padres que murieron, con los que viven , pero están lejos , hoy a mis 50 años, talvez no vea su independencia , digo !!!!.
    LAS MALVINAS SON ARGENTINAS!!!!!!! .VIVA MI PUEBLO ARGENTINO !!!!!!!!!!!!!

    • laurabrizuela
      mayo 9, 2012

      “Tanto golpea la gota de agua a la piedra, que la rompe”. Tal vez algún día, Inglaterra no tenga otra alternativa que sentarse a negociar. Ojalá lo veamos.

  2. gustavo de leonardis
    abril 2, 2015

    Excelent! Lo que me queda claro es que el Uti possidetis está destinado a quedar empantanado, restando únicamente los principios de unidad territorial y descolonización.
    Este último, en realidad va a terminar convirtiendo a las islas en territorio autónomo.
    Por el primero, en cambio, y de acuerdo tanto al Ius solis como al preámbulo de la Constitución, los habitantes pacíficos de las islas y los nacidos en ellas serían acreedores a obtener la ciudadanía argentina, sus derechos y garantías.

    • laurabrizuela
      abril 2, 2015

      No creo que los kelpers estén muy interesados en obtener la ciudadanía argentina. Pero coincido con vos en que lo más probable es que se les reconozca la autonomia en algún momento de la historia, tanto de del Reino Unido como por parte de la Argentina. El tema es si Argentina hará o no uso de los recursos de las islas y de su posición estratégica. Como sea, es un caso especial para estudiar en las Relaciones Internacionales.
      Gracias por comentar 🙂

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Esta entrada fue publicada en abril 1, 2012 por en Historia y etiquetada con , .
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