Pauta Global

Un blog sobre Economía Política Internacional

El “nuevo” neoliberalismo como teoría de las Relaciones Internacionales

 

 

La palabra neoliberalismo  y cualquiera de sus variantes, tiende a producirme una profunda desconfianza. No sé si el hecho de ser argentina, de haber sufrido en carne propia el 2001 y tantas otras cosas, tiene que ver con esa sensación o simplemente tengo una mala percepción de las premisas defendidas por esta corriente.

Andrew Moravcski, reconocido académico y profesor de Princenton, doctorado en Harvard y graduado en Standford, es uno de los defensores de este “nuevo neoliberalismo” que según él, debe ubicarse lejos del idealismo de los primeros tiempos del estudio de Relaciones Internacionales  y ser reconocido en el marco de las teorías que verdaderamente explican los fenómenos de la política internacional. “Allí donde el realismo y el institucionalismo fallan, uno por centrarse en el poder y los Estados y el otro por darle excepcional importancia a las normas y a las reglas, el neoliberalismo tiene éxito”, asegura en uno de sus artículos más famosos: Taking preferences seriously.

Entre algunos de los puntos más importantes, Moravcski destaca como actores centrales a los individuos y grupos, quienes serán los responsables de establecer políticas domésticas a través de las diferentes demandas económicas que se establezcan en la lucha por la aplicación de intereses privados. Una ayuda del realismo – o neorrealismo mejor dicho – será útil a su explicación, al invocar cuestiones como poder y conflicto para determinar por qué tal clase y no otra, logró imponer sus objetivos e incluso identidad a otras clases.

El Estado en este esquema no es un actor, como definen otras corrientes. Es, según el neoliberalismo de Moravcski, apenas un representante que captura y recaptura voluntades, construido y reconstruido por coaliciones de estos grupos sociales que por medio de ese Estado pueden llevar a cabo sus objetivos que de manera privada no podrían hacerlo.

Cada Estado tendrá entonces preferencias, que serán las de las clases dominantes. Estas preferencias se pondrán en práctica a través de las estrategias, que el autor separa muy bien. “No siempre las estrategias son fiel imagen de las preferencias”, aclara. Tampoco el interés nacional, como lo entendemos, tiene lugar en el neoliberalismo, ya que al tratarse de grupos, se hablará en cambio de las preferencias de esos grupos.

Otro punto que resalta es el de la cooperación. Explica que pese a que los realistas sólo piensen en términos de conflictos, según el neoliberalismo, los Estados buscan antes, la cooperación. Prueba de esto es que el comercio es siempre más barato que la guerra. No es que niegue la guerra, pero el autor se esfuerza en sacarle el peso que siempre parece haber tenido.

Ya nombrado el asunto del comercio, se podría decir que es esta una de las piedras angulares de sus postulados. El comercio, que claramente debe ser libre, es lo que generará una sociedad internacional de la mano de la interdependencia. Las preferencias de los Estados sumados al comportamiento de otros Estados dará como resultado la política de la interdependencia, vital en el sistema internacional, con todos sus derechos y deberes correspondientes.

Moravcski, se defiende de la “mala fama” del neoliberalismo y argumenta que en el nuevo neoliberalismo, a diferencia de su anterior, no se trata de abrir las barreras tarifarias, y dejar que el comercio se regule a sí mismo, o que sea un laissez faire despatarrado. Muy por el contrario, el autor explica que hay ciertas aéreas en donde los Estados y sus instituciones deben ser presentes y reguladores. Ejemplo de ellos son cuestiones como impuestos, medio ambiente, migración, libertad religiosa, salud, seguridad, protección al consumidor, promoción cultural.

Dividirá entonces, al neoliberalismo en (1) Ideacional, en donde hablará de identidad nacional, instituciones legitimas, redistribución y regulación socioeconómica; (2) Comercial, responsable de los cambios en la política doméstica que generará costos y beneficios en el comercio transnacional y sus presiones para facilitar o bloquear  la política externa económica; y finalmente el (3) Republicano, que aborda la naturaleza de la representación y la política de Estado.

Pese a que Moravcski hace un intento hercúleo para presentar una nueva teoría, no consigue despegarse del realismo que tanto critica y del institucionalismo que cada tanto, también se lleva alguna paliza. Presenta al neoliberalismo como una corriente desbordante de coherencia y parsimoniosa,  ubica al libre comercio como promotor del desarrollo y la “paz democrática”, olvidando que históricamente han sido las democracias las gestoras de guerras y conflictos. Explica que estas mismas democracias, son las responsables de la transferencia de información y tecnología, cosa que claramente no sucede. Sólo como ejemplo, podemos pensar en el problemón de las patentes de propiedad intelectual entre los miembros de la OMC.

El autor también hablará de pluralismo teórico, de explicaciones multicausales, del gran poder de explicación y su aplicación empírica en cualquier fenómeno internacional, y otros tantos adjetivos que lejos de calmar mi desconfianza, sólo la avivan.

 

 

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Esta entrada fue publicada en junio 4, 2012 por en Análisis y etiquetada con .
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