Pauta Global

Un blog sobre Economía Política Internacional

Costumbres argentinas de decir “no”, e costume brasileira de dizer “pode ser”

arg-bra

En el título de este post se resume algo muy profundo sobre la identidad del pueblo argentino y del brasileño. Rápidamente, y según la opinión del lector, aparecerán los pros y contras de tales afirmaciones.

Un argentino convicto dirá que el “no” es sano, que delimita lo que no se quiere, que aboga por la mejora constante, que en base al “no” se han instituido una enorme cantidad de derechos en la Argentina, ejemplos en toda la región y por qué no en el mundo. El “no” es el padre de la protesta, del reclamo, actos que fortalecen a la democracia.

Ya un brasileño orgulloso dirá que el “pode ser” es mejor, siendo éste un vehículo diplomático que tiene en vista la misma conquista de derechos y calidad de vida, sin la pérdida, el desgaste, o el mal humor que conlleva el “no”. Aunque ojo, el “puede ser” brasileño no es eterno. Las protestas y el hartazgo también se presentan, pero después de mucha paciencia.

Al final, tal vez todo se trate de paciencia. O de vasos llenos o de vasos vacíos…

Existen larga cantidad de variables sobre el porqué del “no” argentino y del “pode ser” brasileño. Factores históricos, sociales, de organización económica y política harían de esta reflexión un compendio aburrido. Sólo me interesa ahora una de ellas: la cotidianidad de cada identidad.

Cuando vine a vivir a Brasil, me llamó profundamente la atención el “pode ser” de mis colegas y amigos. Ante la propuesta de una salida, la respuesta más común era (y sigue siendo) “puede ser”, lo que al principio me caía mal. Sentía como si mis amigos no tuvieran ganas o tiempo para el encuentro.

Eso porque en la Argentina se es mucho más determinante. “Dale, tal día a tal hora” o “No, no puedo, lo dejamos para otra vez”. Es decir, si o no. No hay eso de “puede ser”. De hecho, si alguien respondiera así, el otro rápidamente repreguntaría “¿sí o no?”.

Para mí, habituada a la forma argentina, acostumbrarme al “pode ser” brasileño significó un esfuerzo. Pero tuvo sus frutos.

Identifico, ahora, dos visiones de mundo diferentes. Cada una con sus ventajas y desventajas. El “no” argentino me cansa, el “pode ser” brasileño es tanto más descontracturado. El “no” argentino es claro y tajante, el “pode ser” brasileño busca la negociación. El “no” argentino tiene memoria activa, el “pode ser” brasileño más o menos. El “no” nos limita, el “puede ser” es bastante más optimista.

Que el “pode ser” no se confunda con la visión del brasileño relajado que vive en la playa sambando. Así como el “no” tampoco es de argentinos de ceños fruncidos y amargados.

Vivir fuera del propio país siempre significa esfuerzos, tristezas y conquistas. La adaptación y luego el gusto por el lugar que se eligió son el trofeo de búsquedas personales, la victoria de sueños cumplidos que con el tiempo, percibimos, nos cambiaron enormemente.

Antes, argentina convicta como era, suponía que el “no” era motivo de orgullo y postura ante la vida. Hoy, argentina pese a todo, me tiro más para el “pode ser”.

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Esta entrada fue publicada en febrero 9, 2014 por en Observaciones y etiquetada con , , .
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