Pauta Global

Un blog sobre Economía Política Internacional

Sobre el deseo de la inexistencia

the-two-fridas-1939

 

No se alarmen, no me quiero morir. Bah, no se. La verdad es que es difícil vivir.

A veces me ataca este tipo de pensamiento: sobre la cuestión de la no existencia. Es decir, pienso que todo sería más fácil, mejor, más conveniente, si yo – mi espíritu, mi carne, mi mente, mi ser y mi herencia – no existiera.

No quiero con esto que piensen que tengo ideas suicidas. No las tengo.

Son otras ideas.

Digo. Es difícil explicarlo, sin uno sentir esa culpa católica ridícula y anticuada, por más atea que una se diga y declare.

Digo. Sería tan más confortable, conveniente, simplemente nunca haber nacido, simplemente nunca haber existido. ¿Para qué me quieren acá? ¿Qué esperan de mí? ¿Para qué me hacen pasar tanta mala sangre? Mi mala sangre, mi esfuerzo… ¿sirven para algo?

El otro día le decía a Paula, mi amiga de siempre, que mi problema es la eterna utopía. No es que no haga nada por la utopía… “Hago lo que puedo”, me justifico. Pero igual es poco, insignificante, ridículo, estúpido, banal, superficial, tan sin sal…

Luego me repongo, pienso en mis sueños, en proyectos y ahí el mundo parece chico. Me contengo. Seguro lo conquisto, ¿de cuántos años estamos hablando? ¿20?  ¿30? Le dije a Pau, “¿Quién sabe quiénes vamos a ser en 20 o 30 años? No se lo digo sólo a ella, ya lo dije varias veces.

Creo en eso, generalmente. Dos o tres décadas, es mucho tiempo para que hagamos al menos la mitad de las cosas que soñamos.

Sólo que después estudio algunas cosas, me entero de otras, me decepciono y así… me abraza ese poncho azul y deprimente que me quiere triste, silenciosa y lagrimeando.

Pienso que es mucho lo que intentamos, que lo que vamos haciendo no se traduce en beneficios palpables, que luchamos contra monstruos que desconocemos en identidad y dimensión.

Siendo así, es un poco inevitable que me asalte ese pensamiento atroz, el del deseo de la no existencia.

No ser, no existir, no nada.

Sería tan bueno, tan conveniente. Nada se nos reclamaría porque nada seríamos.

No se. Disculpen este lapso de sinceridad. A veces pasa.

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4 comentarios el “Sobre el deseo de la inexistencia

  1. Leticia
    abril 23, 2014

    Sempre penso nisso… sempre sempre!! E realmente é diferente de ter vontades suicidas… amei!

  2. laurabrizuela
    abril 23, 2014

    É diferente sim. É mais ligado ao desejo do nada… Nem sei como explicar ou abordar o assunto, sem preocupar a minha familia ou amigos. Mas acho que todos nós, em algum momento temos esse sentimento. Beijo!

  3. Veronica
    diciembre 29, 2014

    Pucha… ¡Qué identificada me siento! Será porque se amontonaron estas fechas tan cargadas de todo (cargas ajenas que me impregnan) y encima y para colmo se superponen desilusiones, hartazgo, desencantos. Entonces siento esta especie de cansancio extraño y vos lo llamás deseo de no existencia. Puede ser.
    Me (te) palmeo la espalda y digo: “Ya va a pasar”.
    Un beso.

  4. laurabrizuela
    diciembre 29, 2014

    Si, son momentos. Ese post fue previo a la defensa de mi maestría, estaba muy estresada. Ahora eso ya pasó y me estreso por otras cosas (jajaja). Pero en el trajín de la cotidianidad, el deseo de la no existencia se modera, y da paso a otros deseos y sueños. Feliz 2015 querida lectora! Un abrazo grande.

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Esta entrada fue publicada en abril 23, 2014 por en Observaciones y etiquetada con .
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