Pauta Global

Un blog sobre Economía Política Internacional

Periodismo y ciudadanía en la era digital

digital1

Las nuevas tecnologías de servicio y comunicación han reconfigurado roles y actividades de los actores de la sociedad nacional e internacional.

En el inicio de este siglo se vaticinaba que la función periodística sería reemplazada – en menor o mayor medida – por lo que se conoció como el “periodismo ciudadano”[1]. Voces alarmistas alertaron sobre el peligro de esta moda y la precarización de la profesión. Con respecto a la moda, se destaca a primera vista la inmediatez que proporcionaron las redes sociales, en donde el ciudadano sí tiene la oportunidad de ser testigo e interactuar con otros ciudadanos y con los medios sin las dificultades de otros tiempos. Con respecto a la precarización del periodista, ésta no se debe (sólo) al uso masivo de las nuevas tecnologías.

El debate en este sentido es amplio. En principio, debe dejarse claro que la función y la vocación periodística han sufrido atropellos de los más variados, desde mucho antes de la vida online. La monopolización de los medios de comunicación, las imposiciones de empresas y corporaciones, el tráfico de influencias, la corrupción, entre otros, son males tan viejos como la humanidad misma.

Sin embargo, debe reconocerse que la inmediatez de las nuevas tecnologías, han colaborado en que la tarea del periodista sea la de un mero recolector de cables de agencia, ansioso por ganarle al tiempo; lo que se traduce en textos pobrísimos e idénticos a cientos en el mundo.

Este periodismo, que Romanet (2013) llama muy bien de “inmediatista”, genera que (1) los eventos sean comunicados superficialmente y que por eso se olviden rápidamente sin existir el mínimo análisis ni desde los periodistas, ni de los medios, ni de la ciudadanía; (2) que abunden errores y confusiones a la hora de informar; (3) lo que proporciona “inseguridad informática” tras la pérdida de credibilidad del periodismo; (4) se confunde Comunicación, con Información – conceptos interconectados pero distintos – y (5) contribuye en la formación de una ciudadanía menos independiente, que consume las noticias de un puñado de agencias mundiales que dicta qué es importante y qué no, sentando agenda.

Estas cuestiones, aún según los autores de Medios, Poder e Contrapoder[2], repercuten en la identidad del periodista quien atraviesa una profunda crisis de valores.

Ahora es tiempo de recuperar  la vocación, el trabajo periodístico y de hacerlo de manera ética, luchando en contra de las hegemonías, especializándose y estudiando más[3].

A diferencia del ciudadano que informa noticias[4], el periodista tiene la responsabilidad de comunicar de acuerdo a su formación, a su capacidad analítica, y a hacerlo de manera más profunda y comprometida. Radica allí la diferencia entre ambos.

Por otro lado, es vital la participación de la sociedad civil. Es el deber de los incluidos[5] exigir información de mejor calidad y variedad, ya que en principio la información no es global, pese a las teorías de la globalización. La sociedad civil debe también exigir medios alternativos, como radios o periódicos comunitarios y universitarios.

En este sentido, el deber ciudadano es el de buscar la pluralidad de voces, combatir la imposición de las corporaciones mediáticas que sólo buscan – y de manera salvaje – vender productos, y modelos de vida y consumo.

El periodismo ciudadano es posible y bienvenido en la medida en que informe con contenido y seriedad, lo que le pasa y preocupa al ciudadano.

El periodista tiene otra misión.

Sin embargo, periodistas y ciudadanos, son piezas fundamentales para la construcción de una sociedad mejor informada, más activa y comprometida con su realidad.

———————————

[1] El concepto de periodismo ciudadano se basa en los ciudadanos comunes “que juegan un papel activo en el proceso de recolección, presentación de informes, análisis y diseminación de noticias e información.” VER http://centrodeartigo.com/articulos-noticias-consejos/article_143107.html

[2] MORAES, Dênis de, SERRANO, Pascual & RAMONET, Ignácio.  Mídia, Poder e Contrapoder: da concentração monopólica à democratização da informação. Tradução Karina Patrício. São Paulo: BOITEMPO; Rio de Janeiro: FAPERJ, 2013.

[3] Algunos autores recomiendan que la formación académica del periodista debería durar por lo menos como la de los médicos o ingenieros. Siendo recomendable una carrera de 7 años, dada la importancia del periodismo en las sociedades.

[4] En diferentes plataformas como páginas, blogs, o redes sociales.

[5] La población mundial ronda los 7mil millones de habitantes, de los cuales apenas 2,3 mil millones se calcula que tienen acceso a internet, número que se reduce a la mitad si pensamos que 1.2 mil millones de personas sólo tienen internet mediante celulares.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en noviembre 13, 2014 por en Análisis y etiquetada con , , , .
A %d blogueros les gusta esto: