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Un blog sobre Economía Política Internacional

Henry Kissinger

kissinger time

El poder divide simpatías inexorablemente. Referirnos a Heinz Alfred Kissinger nos coloca en esa dimensión. Habrá quienes lo aborrezcan y quienes lo admiren. Sin embargo, resulta innegable la importancia que tuvieron sus consejos y su actuación en la política externa estadounidense y por ende, su influencia en casi todos los continentes.

Hijo de clase media alemán, judío y brillante estudiante, emigró a EE.UU. escapando justo a tiempo – en 1938 – de la escalonada del delirio nazi.

En Nueva York, donde los Kissinger sentaron raíces, el joven (ahora) Henry de 15 años sintió la libertad y distensión de las tierras que desde entonces serían su patria. De hecho, ya adulto, evitaba hablar en alemán y en alguna ocasión se negó a entablar negociaciones en su lengua materna aduciendo que no se sentía capaz de conversar con propiedad.

Su carrera comienza en Harvard, en donde se doctoró en 1954 y a los pocos años fue nombrado profesor. Era famoso por trabajar intensamente, ser estricto y sumamente exigente, hábitos que llevaría a sus puestos en los gobiernos de Nixon y Ford, entre 1968 y 1976, primero como Consejero y luego como Secretario de Estado (que sería algo parecido a ministro de Relaciones Exteriores).

Fue varias veces catalogado como una persona fría, sin moral y adepto a la RealPolitik, cuestión que él mismo dice no entender por qué, ya que siempre se guió por valores como la libertad, democracia y bienestar que el mismo Wilson Woodrow declaraba. También se manifiesta a favor de los derechos humanos, cuya ausencia sufrió en carne propia durante su infancia y parte de la adolescencia.

Los asesinatos, muerte de civiles, militares, rebeliones y desgracias miles que su trabajo en el gobierno propició parecen ser una cuestión aparte.

Su mea culpa se basa en que las críticas que recibe tienen lugar décadas después de los eventos que tuvo que lidiar y si bien admite que estaba movido por el interés nacional de EE.UU., éste se definía por la búsqueda la paz y el desarrollo mundial, que en el contexto de la Guerra Fría, se entendía en un juego de suma cero, en donde era vital impedir el peligro comunista.

Uno de sus primero logros fue reatar las relaciones diplomáticas con China, un país que miraba a EE.UU. con desconfianza. Su apertura comercial, actual crecimiento y disparada entre los emergentes, tal vez sea producto de esas negociaciones con Mao Tse Tung que llevó adelante Kissinger, con la idea de atraer a China a la esfera estadounidense y alejarla lo más posible de la U.R.S.S.

Entre las crisis que tuvo que administrar, la más importante fue sin duda la de Indochina: Vietnam del Norte (verdadero dolor de cabeza estadounidense) Vietnam del Sur, Laos y Camboya, que habiendo empezado en 1959, sólo terminó en 1975 con la victoria vietnamita, y el premio Nobel de la Paz a Henry Kissinger[1] (Jaja).

Vietnam ganó por las “determinación implacable de Hanoi” (Kissinger, 2012, p.621) y porque EE.UU. falló en querer imponer un sistema político que le era totalmente ajeno a esa región, que provocaba indiferencia y que no era entendido. La distancia cultural entre Vietnam del Sur y EE.UU. era enorme. Ngo Dinh Diem, líder de Vietnam del Sur, era conocido dictador, nepotista, corrupto y asesino que coqueteaba con EE.UU. para obtener ayudas económicas, pero no veía inconvenientes en negociar con Hanoi si así tuviere que hacerlo (Kissinger, 2012). Esta situación fue la que propició su caída y asesinato por generales descontentos, apoyados por EE.UU.

Este golpe, paradójicamente, ayudó a los vietnamitas del norte en la invasión del sur para recuperar el territorio, que terminó en la reunificación de Vietnam y su consecuente sintonía con la U.R.S.S.

Las interpretaciones sobre Vietnam son variadas. En ese sentido, los movimientos estudiantiles de paz, las manifestaciones generales y el WaterGate complicaron todavía más el escenario. Algunos, como el propio Kissinger, catalogaron la situación como extremadamente difícil, inserta en un contexto de política interna y externa inédito, del cuál no deben olvidarse las lecciones aprendidas. Para otros, Vietnam representó la mayor humillación por la que EE.UU. ya pasó. Sin embargo, como destaca Fiori (2004, 2008), el largo conflicto resultó en la mejora militar, científica, financiera, económica, etc. del hegemón. Se superaron ampliamente en todas las esferas y su presencia mundial aumentó exponencialmente. Hecho que para el autor contradice afirmaciones sobre el supuesto colapso del poder estadounidense.

Como sea, el poder de Henry Kissinger se extendió a otras regiones. Tuvo influencia en la muerte y golpe a Salvador Allende en Chile, aunque él mismo no admite tal responsabilidad, como tampoco su entonces jefe, Richard Nixon. Igual acusación le pesa con respecto a los golpes de Camboya y Uruguay.

Nunca hubo investigaciones por crímenes de guerra, ni de lesa humanidad, ni nada que se le parezca, y parece muy poco probable que esto suceda. Kissinger tiene hoy 91 años, vive cómodamente, goza de prestigio y reconocimiento y aún es llamado por los más altos líderes estadounidenses para que los aconseje.

En 2009, History Channel produjo un documental sobre la vida y obra de Kissinger en donde él mismo relata su versión de los hechos. En él vemos a un Kissinger ya anciano, pero con una sorprendente agudeza mental y una memoria prodigiosa. El documental es además muy interesante por las imágenes, los testimonios, las diferentes percepciones del mismo acontecimiento y también porque genera reflexión.

Los invito a verlo.

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[1] El premio Nobel de la Paz le fue otorgado tanto a Kissinger, como a su par vietnamita, Le Duc Tho, por haber llevado adelante las negociaciones que derivaron en la paz. Le Duc Tho se negó a recibir el galardón.

Referencias bibliográficas:

FIORI, José Luís, MEDEIROS, Carlos & SERRANO, Franklin. O mito do colapso americano. Rio de Janeiro: Editora Record, 2008.

FIORI, José Luís. O poder americano. Petrópolis: Vozes, 2004.

KISSINGER, Henry. Diplomacia. Tradução Saul S. Gefter, Ann Mary Fighiera Perpétuo. São Paulo: Saraiva, 2012.

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Esta entrada fue publicada en abril 28, 2015 por en Personalidades y etiquetada con , , , , .
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