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25 años de la ABACC: modelo único en salvaguardias y cooperación nuclear entre dos Estados

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La aproximación efectiva entre Argentina y Brasil tuvo lugar destacado en los años 1990 con la creación de instituciones comunes que ponían en papel y en la práctica, las intenciones y discursos gubernamentales de ambos Estados. El proyecto más sobresaliente fue sin duda el Mercado Común del Sur (MERCOSUR) que significó el acercamiento más importantes entre países otrora rivales. Las membrecías iniciales (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) se extendieron a otros vecinos (Bolivia, Chile, Ecuador y Venezuela) pese a todas las dificultades.

Si en lo económico, el MERCOSUR representa la organización internacional por excelencia en la cooperación argentino-brasileña, la Agencia Brasileño Argentina de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (ABACC) es su análoga en la cuestión nuclear.

La ABACC tiene como fin administrar el Sistema Común de Contabilidad y Control de Materiales Nucleares (SCCC) cuya creación obedece a: 1) la iniciativa de evitar la firma de adhesión al Tratado de No Proliferación de Armas Nucleares (TNP), que Argentina y Brasil consideraban discriminatorios; y 2) proveer mediante un instrumento nuevo y original, como lo es el SCCC y la ABACC, al Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y al Sistema Internacional, pruebas de que el compromiso entre la Argentina y Brasil de controlarse mutuamente en la producción, manutención y almacenamiento de componentes nucleares, es suficiente para demostrar el carácter pacífico de ambos países.

La firma del TNP no pudo evitarse durante los gobiernos Menem y Cardoso, aunque los caminos institucionales de la cooperación nuclear entre la Argentina y Brasil ya habían sido abiertos. Recordando que el 1980 se suscribió el Acuerdo sobre el Uso Pacífico de la energía nuclear entre Argentina y Brasil, y después de extensas negociaciones, en noviembre de 1990, se firmó la Declaración Conjunta de Política Nuclear Brasileño-Argentina con el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) y el Organismo para la Proscripción de Armas Nucleares en América Latina y el Caribe (OPANAL), que establece el SCCC. En julio de 1991 fue firmado en Guadalajara el Acuerdo de creación de la ABACC y en diciembre se estableció el Acuerdo Cuadripartito entre Argentina, Brasil, la ABACC y el OIEA.

 

La energía nuclear en Argentina y Brasil:

Las plantas nucleares son grandes calderas de vapor cuyo combustible son elementos altamente fisionables, como el uranio, el torio o el plutonio. Los mismos tienen  la capacidad  de  proveer  una  enorme  cantidad  de  energía  a través  de  una pequeña cantidad de masa. La inestabilidad de los isótopos[1] de estos minerales y el agregado de algún otro  elemento  disparador es  lo  que  genera  que  los  núcleos  de  los  átomos  se fisionen[2], es decir se rompan, provocando la liberación de energía nuclear (ya que el núcleo del átomo es el que sufre la transformación) que dependiendo del sistema de contención,  calentará  las calderas  que a su vez, moverán  rodillos  para generar  la energía.

Lo interesante de la energía nuclear es su rendimiento. Una vez alcanzada la tecnología que hace posible la implementación de la planta, los Estados poseedores de grandes reservas de uranio como la Argentina  y Brasil, acceden a una fuente  de energía  casi inagotable,  de alto rendimiento  y que amplía  la matriz energética, vehículo necesario para impulsar industrias y desarrollo.

Como contrapartida aparecen los dilemas de seguridad y el extenso debate sobre los peligros que representa la mala administración del desarrollo de la tecnología nuclear, ya que los elementos fisionables altamente enriquecidos pueden propiciar accidentes de grandes proporciones, o muy  bien  servir  a  fines  militares  y  bélicos.

El  tipo  de  plantas  que  hay  en Argentina  y Brasil  son  diferentes.  En principio porque las potencias que hicieron los acuerdos para la creación de Atucha I y Angra I, fueron distintas: Alemania Federal y Estados Unidos respectivamente.

En Argentina hay tres centrales: la primera es Atucha I, a 100 km de la Capital Federal, en el Partido de Zárate, provincia de Buenos Aires; que inició sus actividades en 1974, siendo la primera de América Latina; la segunda es Embalse, en la provincia de  Córdoba,  que  inició  sus  actividades  en  1984.  Ambas  contribuyen  al sistema eléctrico argentino con el 8% de aporte. Finalmente, la tercera es Atucha II, adyacente a Atucha I, puesta en marcha durante 2013 y que entró en actividad comercial, en febrero de 2015. Entre las tres, se calcula que el aporte ronda del 10 a 12% a la matriz energética argentina.

Brasil  posee  dos  centrales  activas  y  una  en  construcción,  todas situadas en la ciudad fluminense (Estado de Rio de Janeiro) de Angra dos Reis, y que alimentan el sector eléctrico brasileño con un aporte del 3%, según nos informaron en el Complejo Nuclear de Angra dos Reis. Este índice parece menor si comparado con el caso argentino, pero debe tenerse en cuenta que la magnitud y necesidad eléctrica del mercado interno brasileño es mucho mayor que la argentina.

Es  bueno  aclarar  que  las  centrales  nucleares  abastecen  a  las  ciudades próximas, diferente de lo que sucede con otros sistemas, como el hidroeléctrico. Es decir, en el caso de Argentina, Atucha I y II están a disposición de los requerimientos de Buenos Aires, el mayor consumidor de energía; y Embalse fue pensada para Córdoba, el segundo polo industrial del país. En el caso de Brasil, las tres centrales nucleares están al servicio de la región sudeste, especialmente para Rio de Janeiro.

Las plantas nucleares brasileñas son: Angra I, la primera del país que entró en operación comercial en 1985; Angra II que inició sus actividades comerciales en 2001; y Angra III que según datos que suministró el gobierno brasileño de Dilma Rousseff, pretende iniciar actividades comerciales en 2018. Si así fuere, entre las tres usinas proveerán el 50% de toda la energía del estado de Río de Janeiro.

Además  de las centrales  nucleares,  tanto la Argentina  como Brasil poseen centros   atómicos,   plantas   de   transformación   de   combustible   y  plantas   de enriquecimiento de uranio.

El  sistema   nuclear   argentino   y   el   brasileño   son   diferentes,   y eso es importante  porque de ello  depende  las  salvaguardias  de la ABACC  y la diferencia en la periodicidad de los controles, que en la Argentina son de mayor frecuencia. Esto es porque el recambio de combustible en las centrales argentinas debe ser más habitual y con ello el traslado de minerales, artefactos, etc. Los reactores de Argentina que utilizan agua pesada, son más difíciles de salvaguardar porque cambian el combustible en forma continua, lo que hace más fácil un desvío subrepticio. En cambio, los reactores de agua liviana como los que utiliza Brasil implican menos exigencias en el sistema de salvaguardias puesto que cambian el insumo de combustibles cada seis meses.

 

¿Por qué existe la ABACC?

Las actividades que la ABACC desempeña requieren de coordinación intergubernamental, entendimiento, compromiso institucional y capital  económico.  Surge así la pregunta,  ¿por qué Argentina y Brasil destinan recursos en la ABACC, para qué sirve? A primera vista, podemos pensar que para legitimar sus avances nucleares. La creación de la ABACC obedeció (también) a la tentativa de evitar la adhesión al TNP o de al menos buscar otra alternativa. Sabemos que finalmente las políticas de Menem y Cardoso terminaron coincidiendo con las presiones por la adhesión.

Sin embargo, la ABACC resulta de una respuesta creativa a la presión de las potencias nucleares y por otro lado, a la búsqueda soberana por el desarrollo tecnológico.

Tanto el Acuerdo Cuadripartito como la propia ABACC son de duración indefinida – lo que nos dice acerca del compromiso de los Estados firmantes – que en caso de haber divergencias por la aplicación  del SCCC,  se estipuló  su resolución  por vía diplomática  entre  la Argentina y Brasil, cuestión que aún no se presentó.

Se excluyó de cualquier posible disputa e inspección a técnicos de Estados no miembros. En este sentido, Brasil fue más enfático que la Argentina.

Siendo así, la ABACC es una organización intergubernamental que reúne características que hacen de su modelo, único en el mundo. Su funcionamiento evidencia no sólo una manera diferente de entender y accionar los procesos de integración por parte de las elites gubernamentales, sino que además se instaura en el Sistema Internacional como una respuesta novedosa, por su carácter,  logrando  avanzar  en  sus  propias  investigaciones  y  desarrollo  científico nuclear, generando  una  mejor  capacidad  de  diálogo  bilateral  y  posibilidades  de inserción mundial.

En el caso de las plantas, se visitan – generalmente con calendario fijo – las centrales nucleares argentinas de Atucha I, II y Embalse, y las brasileñas de Angra I, II y III. Entre  los  laboratorios  se  incluyen  los  argentinos  de  la  CNEA,  Autoridad Regulatoria  Nuclear  (ARN)    y  Diocitek ,  y  los  brasileños:  CNEN,  Instituto  de Pesquisas Energéticas Nucleares (IPEN)  y el Centro Tecnológico de la Marina en San Pablo (CTMSP). A su vez se someten a salvaguardas la Fábrica de Elementos Combustibles de empresa Combustibles Nucleares S.A. (CONUAR),  en el Complejo Fabril Córdoba, en la Fábrica de Combustível Nuclear – Reconversão e Pastilhas/Componentes e Montagem de INB y en la Planta para Enriquecimento de Urânio del CTMSP y la Planta de Enriquecimento Comercial de INB.

La ABACC también ha avanzado en la aplicación de salvaguardias más complejas y con mecanismos y software de creación propia para mejor control y contabilidad de los materiales nucleares y en la novedad que representa el “método ABACC-Cristallini”, que lleva el nombre de Osvaldo Cristallini, considerado uno de los mayores exponentes del enriquecimiento de uranio en Argentina, fallecido en 2011 y que es junto con la ABACC, el creador del método que permite analizar si hubo o no desvíos de materiales nucleares a través de la presencia de hexafluoruro de uranio (UF6).[3]

De modo general, la cantidad de inspecciones realizadas no han sufrido históricamente grandes modificaciones a lo largo de los 25 años de la ABACC. La menor actividad se registró en los inicios de la ABACC, entre 1992 y 1993, la mayor en 1994, dando lugar a una estabilización después de esos años. Destacamos que durante la crisis del real de 1999 y la crisis argentina de 2001 de la Argentina, no se suspendieron las inspecciones ad hoc ni de calendario fijo.

Otro punto interesante es que la ABACC busca la relación y cooperación técnica con otras organizaciones. Entre las instituciones  más destacadas se encuentran, además del OIEA, el EURATOM con el que la ABACC tiene convenio desde 1999, el Departamento de Energía de EE.UU. (DoE) desde 1994, con el Instituto Coreano Nuclear de No Proliferación y Control (KINAC por sus siglas en inglés),  con  el Comisariado  de  Energía  Atómica  (CEA)  de Francia  y  el Centro  de Control de Material Nuclear (NMCC) de Japón.

 

Consideraciones finales

La ABACC nació con objetivos que además del control mutuo, buscaron: 1) dialogar en alto nivel con las potencias detentoras de energía nuclear, mediante el compromiso de la no proliferación de armas nucleares y, 2) lograr mediante esa legitimización algún grado de independencia para continuar desarrollando las investigaciones nucleares sin mayores costos políticos. Los diferentes cuños políticos de los gobiernes argentinos y brasileño no han (hasta el momento y no habría indicios de algún riesgo de ese tipo) desestructurado o amenazado su continuidad que por el contrario creció en presupuesto, tareas y relaciones con otras organizaciones del mundo.

El funcionamiento  de la ABACC muestra en principio que no es obligatorio seguir procesos copiados para poder dialogar con otras organizaciones de peso.

La particularidad de evitar el sistema de doble vía del EURATOM – OIEA, es una característica única de la ABACC, así como el compromiso generado por dos Estados, en conjunto con el OIEA y la propia ABACC.

También es novedosa la capacitación mutua, tanto para que los técnicos brasileños conozcan de cerca el funcionamiento de las plantas PHWR como para los argentinos, que estudian las instalaciones de Brasil.

La cooperación nuclear se revela no sólo en los métodos aplicados, como en la relación estrecha de los técnicos y funcionarios de la ABACC, sino también en cuestiones concretas como el software creado para las inspecciones, o en el “método ABACC-Cristallini”.

No desconocemos que la cooperación y los conciertos institucionales tienen objetivos que obedecen a cuestiones de interés nacional. En el caso de Brasil, principal gestor del proceso de integración, se entendería como un mecanismo que deja en evidencia su área de actuación. En el caso de la Argentina, el objetivo sería mantener el papel de socio fundamental de Brasil. Independientemente de estas apreciaciones, que encuentran concordancias y desacuerdos en los más distintos ambientes, resaltamos que la ABACC existe hace 25 años, los gastos son compartidos y la cooperación nuclear es un hecho, que sólo ha evolucionado a lo largo de estas últimas dos décadas y media, y que pese a estos logros no tiene destaque en los medios de comunicación y recién tímidamente empieza a ser estudiada en el ambiente académico.

Más importante  aún, consideramos que la ABACC sienta precedente  en la construcción  de la confianza mutua y en la búsqueda por alternativas que promuevan el desarrollo soberano de la tecnología.

 

———————————–

[1] Los isótopos son átomos que tienen el mismo número atómico pero diferente masa atómica. Es decir, contienen el mismo número de protones (carga positiva) pero difieren en el número de neutrones (carga neutra).

[2] Fisión nuclear: Consiste en la descomposición de ciertos núcleos atómicos estables o inestables cuando son bombardeados con neutrones. La ganancia de un neutrón conduce a la formación de un nuevo isótopo inestable que se divide de forma espontánea en dos o más átomos, emitiendo dos o tres neutrones que chocarán con otros núcleos dando lugar a una reacción en cadena. http://ciencia.glosario.net/ecotropia/fisi%F3n-nuclear-9335.html

[3] Nota periodística: Argentina y Brasil presentan el método “ABACC-Cristallini” en Viena http://u-238.com.ar/argentina-y-brasil-presentan-el-metodo-abacc-cristallini-en-viena/

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Esta entrada fue publicada en agosto 11, 2016 por en Historia, Instituciones y etiquetada con , , , , , .
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